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Visita de AMLO a Trump

Por: Mateo Cruz

Sin lugar a dudas, Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador, son tan parecidos como distintos, los distingue el racismo, el capitalismo, la corrupción del primero, pero son parecidos en su nativismo, el desprecio a la ciencia, la prensa, la crítica, sus estrategias políticas polarizantes y el gusto por acumular control y poder.

AMLO fue muy crítico del discurso antimexicano de Trump, cuando el magnate estadounidense era candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, a grado tal, que escribió un libro sobre él, Oye Trump, en 2017, en el que llegó a llamarlo nazi. También criticó la invitación que el entonces presidente de México, Enrique Peña Nieto, le hizo de venir a nuestro país, lo que repercutió en la de por sí mermada popularidad de Peña, cuando al regresar a Estados Unidos, el futuro presidente, fincó su campaña en el discurso antiinmigrante y desprecio por los mexicanos.

Por ello, el que AMLO, quien también se ha distinguido por despreciar la política exterior, delegándola por completo al canciller Marcelo Ebrard, haya decidido viajar a Washington a visitar a Trump, en el peor momento político del presidente estadounidense, cuando en plena reelección presidencial registra la peor caída de aprobación por su mal manejo de la pandemia del Coronavirus, que ha hecho que Estados Unidos sea por mucho, el país que registre el mayor número de contagios y muertes, y por su reacción indolente ante el crimen del afroamericano George Floyd, que provocó las mayores protestas antirracistas en más de veinte años en Estados Unidos, sorprendió a todo el mundo.

¿Por qué AMLO, decide viajar al país del presidente más antimexicano, en plena pandemia, en el momento de crisis social, política y económica más grave en un siglo en la historia de Estados Unidos?, se preguntaron todos, la respuesta, dijo, la celebración del inicio del T-MEC, el nuevo TLC, que, por cierto, ni Trump, ni López Obrador querían ratificar cuando eran candidatos.

La comentocracia mexicana, afín y contraria al presidente estalló con todo tipo de críticas y teorías, que iba a dar espaldarazo a la campaña del republicano, a pagar favores ocultos,  había incredulidad, el Tratado ya estaba firmado y echado a andar, además, el tercer involucrado, el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, no asistiría, no era necesario el viaje, y se temía que Trump, quien ha dejado con la mano levantada hasta a la propia Angela Merckel, le hiciera una humillación a López, en plena Casa Blanca, frente a la prensa internacional.

Pero si algo ha dejado claro AMLO, es que es necio y decidido y contra todas las recomendaciones, viajó a Washington para asistir a una reunión, tan controvertida como los convocantes.

Pasado el susto, ¿cuál es el balance?, ¿se equivocó AMLO?. El debate continúa entre sus seguidores y opositores, los aplaudidores de siempre, que todo le justifican, aunque contradiga su propia ideología, y la oposición, que también a veces exagera hasta detalles nimios, pero tratando de ser objetivos, se puede decir lo siguiente.

No resultó catastrófico como se temía, de hecho, fue un evento un tanto surreal, ambos, soberbios, polémicos y bullys cuando están frente a las cámaras, se mostraron excesivamente cordiales y educados, llamándose “amigos” en más de una ocasión y exaltando los valores de uno y otro pueblo respectivamente, parecía como se estuvieran en una realidad alterna, en su propia burbuja de cristal en la que los demás solo fuimos espectadores, el problema, es que, por muy bien coreografiado que haya sido todo, la realidad, nos pertenece a los espectadores, y en la realidad, hay consecuencias. 

AMLO se vio por primera vez, como un Jefe de Estado, así, con mayúsculas, bien vestido, hablando de corrido, sin arrebatos ni insultos, pronunció un discurso medido, contenido e inteligente, hasta que, agradeció a Trump, el tratar a los mexicanos con “respeto” y “dignidad”, la “comprensión” por no tratar a México como una “colonia” y el que nunca le haya pedido nada que violara su “soberanía”.

Le dijo eso, al hombre que ha llamado a los mexicanos y migrantes, “animales”, “violadores”, “criminales”, “bad hombres”, a quien le exigió detener a los migrantes centroamericanos a cambio de no imponerle aranceles a los productos de exportación, a quien un día antes había amagado nuevamente con expulsar del país a los dreamers beneficiados del DACA de Obama.

Se confirmó entonces lo dicho por muchos, fue a dar el espaldarazo a la campaña de Trump, a agradecer (y lo dijo), el apoyo recibido en la OPEP cuando Estados Unidos se hizo cargo de los barriles de petróleo que México se negó ceder, los ventiladores para los enfermos de la COVID, el problema, es que fue evidente que lo hizo bajo presión de su bully, que lo hizo a título personal, que esos barriles le costaron muy caros a México, no a él, o por lo menos, no todavía, el verdadero costo o beneficio que habrá tenido AMLO, se verá con el paso de los días, especialmente, si a Trump se le ocurre tuitear, mentiras, como cuando dijo que Peña le había dicho que México pagaría por el Muro.

Por el momento, Joe Biden, quien al día de hoy, tiene según las encuestas, todas las posibilidades de ganar la presidencia, recordó en un tuit, las ofensas que Trump ha hecho y dicho a los mexicanos, también varios legisladores estadounidenses han repudiado la actitud “servil” de AMLO, y el no haberse pronunciado a favor de los dreamers y hoy, La Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos, en la que los demócratas tienen mayoría, publicaron una carta, en la que en pocas palabras, le recuerdan que México se comprometió a mejorar las condiciones laborales de los trabajadores mexicanos, y que de no hacerlo de forma “real” y pronta, el T-MEC, no podrá arrancar.